Mostrando entradas con la etiqueta naciones unidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta naciones unidas. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de diciembre de 2010

Intervención de Costa Rica en el Plenario de la Asamblea General ONU

Embajador Eduardo Ulibarri, Representante Permanente
65º período de sesiones de la Asamblea General
Nueva York, 20 de diciembre de 2010
_______________________________________________________________

Señor Presidente:
Costa Rica celebra que la Asamblea General aborde, nuevamente, la situación de Centroamérica en relación con la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo.

En este contexto, mi país respalda la resolución A/65/L.51, para extender el funcionamiento, reforzar las capacidades y consolidar el aporte de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

La CICIG es una experiencia robusta e inédita en la vinculación de voluntades nacionales y multilaterales para combatir la impunidad, como vía hacia la consolidación del Estado de derecho y las instituciones guatemaltecas.
Desde su creación, el 4 de septiembre de 2007, la CICIG ha sido un instrumento fundamental para capturar, procesar y condenar a responsables de relevantes casos penales. Pero también se ha preocupado por arraigar su legado técnico y jurídico, mediante la capacitación de personal local y el reforzamiento institucional.

Esta tarea quedaría trunca si no se extiende su mandato. De aquí nuestro apoyo a la resolución.
El respaldo de Costa Rica a la CICIG ha sido constante y entusiasta, mediante el desarrollo de recursos humanos, el intercambio de buenas prácticas y otros aportes en especie. Nos complace, particularmente, que su actual líder sea el ex Fiscal General de nuestro país, Francisco Dall´Anesse. Para él, para los demás funcionarios de la CIGIG, el Gobierno y sociedad civil de Guatemala, las Naciones Unidas y los países donantes, nuestro profundo reconocimiento.

Señor Presidente:
Pasados sus conflictos internos y la intervención de poderes externos, Centroamérica ha transitado, durante las dos últimas décadas, por un arduo camino para convertirse en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo, anclada en el respeto a los derechos humanos.

El éxito final de esta tarea, aún inconclusa, depende de muchos factores. Pero su base debe ser el fortalecimiento de las instituciones, la independencia de los poderes públicos, el respeto al juego democrático y la superación de las vías de hecho como normas de conducta política. Es decir, la consolidación del Estado de derecho.

Estos componentes deben guiar también las relaciones y decisiones externas de los Gobiernos centroamericanos, en concordancia con los principios elementales del derecho internacional. Su pilar indispensable es el respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados.

Creíamos que la observancia de tales principios era una realidad irreversible en Centroamérica. Desgraciadamente, estábamos equivocados. Por una acción incomprensible, injustificada e inaceptable del Gobierno de Nicaragua, nuestra región ha dado un funesto paso hacia atrás en sus esfuerzos por superar el triste pasado y abrazar un mejor futuro. La principal víctima de esta conducta es Costa Rica, pero sus efectos trascienden hacia toda la región, y más allá de ella.

Desde finales de octubre, tropas nicaragüenses ocupan una parte de nuestro territorio, en clara violación a nuestra soberanía, nuestra integridad territorial y nuestra dignidad nacional. Su presencia ha estado acompañada de una abierta depredación ambiental, en una zona de humedales protegida internacionalmente.
Padecemos, simple y llanamente, un hecho consumado por la fuerza.
Si esta agresión no ha derivado en enfrentamientos armados, es porque Costa Rica carece de ejército. Nuestra defensa no son las armas, sino el derecho; las razones, no las balas.
Luego de su acción militar, Nicaragua ha tratado de fabricar una tosca justificación jurídica. Tras 113 años sin disputar el trazado fronterizo, creó la especie de que el territorio ocupado no es costarricense y que, por tanto, todo se reduce a una disputa de límites. La realidad es que enfrentamos una ocupación militar.

Señor Presidente:
Los costarricenses tenemos derecho a vivir sin ejército. Así lo decidimos en 1949. Ninguna fuerza y ninguna arbitrariedad nos apartarán de esta vía. Para mantenerla, sin embargo, dependemos del sistema multilateral y del derecho internacional. A ellos acudimos.
En lugar de responder a la fuerza con la fuerza, denunciamos la violación perpetrada por Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Sin embargo, su Gobierno, en claro desdén de sus obligaciones internacionales, rechazó y sigue rechazando la competencia de la OEA, el órgano regional más relevante y jurídicamente consolidado de nuestro hemisferio.
Costa Rica también denunció a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, por violar los límites acordados en 1858 y clarificados en 1897, por ocupar y dañar pate de nuestro territorio, y por emplear medidas de facto.

Además, solicitamos y obtuvimos una misión urgente de observación de la Secretaría de la Convención Internacional Ramsar sobre humedales, para que evaluara los daños ambientales. Estamos a la espera de sus resultados.
Tratamos de involucrar a la Comunidad Iberoamericana en una salida justa al conflicto. Pero, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ni siquiera asistió a la reciente cumbre de jefes de Estado y Gobierno iberoamericanos, en Argentina. En su lugar, envió a esa reunión, de carácter estrictamente político, a la presidenta del Poder Judicial.
Costa Rica trabaja en otras opciones diplomáticas, incluido el diálogo directo, bajo el principio del respeto a nuestra integridad territorial. Queremos sentarnos a discutir con el Gobierno de Nicaragua el conflicto creado por su agresión, frente a testigos calificados, siempre y cuando se despeje la zona de presencia militar, tal como ha acordado, en dos ocasiones, la Organización de Estados Americanos. Un posible diálogo, sin embargo, no detendrá nuestra acción en la Corte Internacional de Justicia ni en otros foros multilaterales posibles.

Señor Presidente:
Frente a la arbitrariedad, Costa Rica enarbola la legalidad; frente a la fuerza, la sensatez.

Estas normas, que constituyen principios básicos de las Naciones Unidas
, tienen relevancia tanto para la agresión que ahora enfrentamos, como para el fortalecimiento del Estado de derecho en cada uno de los países centroamericanos, objetivo al que la CICIG está dando un relevante impulso. Costa Rica, como siempre, ofrece su aporte en la tarea.

Esperamos que, desde estas y otras convicciones y deberes compartidos, los centroamericanos sigamos avanzando hacia mayores cuotas de paz, democracia, libertad, desarrollo sostenible, integración y seguridad. Es lo que merecen nuestros pueblos. Es lo que nuestros gobiernos deben buscar.

Muchas gracias, señor Presidente
Google


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Discurso Presidenta de la República Laura Chinchilla Miranda en Naciones Unidas

Reunión plenaria de Alto Nivel de la Asamblea General

Con miras a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015

Naciones Unidas

Nueva York, 22 de setiembre de 2010



Señor Presidente,

Señoras y señores Jefes de Estado y Gobierno, Delegados e invitados:


Hace diez años, esta Asamblea dio a luz un documento que despertó las esperanzas de muchos pueblos.

La Declaración del milenio ratificó entonces seis valores fundamentales: la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, el respeto de la naturaleza, y el sentido de responsabilidad común.

A partir de ellos, los líderes mundiales asumieron ocho claros compromisos: los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que colocaron a los seres humanos como eje de nuestras responsabilidades nacionales y globales.

Hoy vengo a rendir cuenta, ante ustedes y mi pueblo, de lo que ha hecho Costa Rica en este proceso. Mi balance es optimista. Tenemos justificada confianza de que cumpliremos con los Objetivos, a pesar de coyunturas difíciles y de no ser parte de los flujos de cooperación internacional, por nuestra condición de país de renta media. Pero también somos conscientes de nuestros retos nacionales y de que cualquier logro debe ser acicate para el porvenir.

Señor Presidente:

El primer Objetivo nos convocó a reducir a la mitad la población en pobreza extrema. En 1990, un 9% de los hogares costarricenses se encontraban en esa situación. En 2007 bajamos a solo el 3,3%. La crisis económica mundial repercutió en el indicador, pero la tendencia decreciente se mantiene, y queremos mejorar más. Nuestro imperativo ético es que ni un solo costarricense carezca de lo esencial para alimentarse.

El segundo Objetivo, la enseñanza primaria universal, ha sido cumplido plenamente. Todos nuestros niños y niñas en edad escolar asisten a centros educativos. Nos preocupa, sin embargo, que solo un 90% de ellos completen el ciclo, y trabajamos porque en 2015 la totalidad pueda lograrlo.

El desafío aumenta en la educación secundaria, que atrae al 83,6% de nuestros jóvenes, pero solo el 40% de ellos la completan. Este problema de deserción ha venido, sin embargo, mejorando gracias a los programas de transferencias monetarias a los jóvenes de escasos recursos. Además, el programa Ética, Estética y Ciudadanía hace más atractivo y relevante el proceso de aprendizaje, mediante actividades deportivas, artísticas y de servicio.

Pretendemos que, en cinco años, la cobertura ronde el 89% y que crezca mucho más el porcentaje de graduados.

También trabajamos por la cobertura total en educación preescolar; un mayor impulso a la educación técnica y la capacitación laboral; el uso sistemático de las tecnologías de información y comunicación en las aulas, hogares y comunidades, y un acceso universal de calidad a las redes digitales.

Para avanzar en todos esos objetivos, hemos incrementado sustancialmente la inversión en varios rubros. Los recursos destinados a educación pasaron del 3,8% del Producto Interno Bruto en 1990 al 6,8% el pasado año.

Señor Presidente; señores Delegados:

Como primera Presidenta en la historia de Costa Rica, me siento particularmente orgullosa por nuestros avances en el tercer objetivo: la participación de las mujeres en la vida pública, que ha aumentado año con año. Hoy cerca del 40% de los miembros del Congreso son mujeres; también casi el 30% de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. De igual manera, ha aumentado nuestra participación en el mercado de trabajo, de un 30% en 1990 a un 42% el pasado año, con tendencia creciente.

Sin embargo, las mujeres siguen sufriendo de mayor desempleo, precariedad e informalidad laboral. En gran medida ello se debe a nuestras dificultades para combinar los roles productivo y reproductivo. Para superar este obstáculo estamos desarrollando una red de cuidado y estimulación temprana de niños y niñas; a la par de una red de cuido integral de adultos mayores.

En el cuarto, quinto y sexto Objetivos, todos relacionados con salud, seguimos avanzando sólidamente, como parte de un profundo compromiso nacional y políticas públicas desarrolladas por décadas.

Nos enorgullece tener una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del continente americano. Pero aún estamos insatisfechos. Por ello trabajamos para que en 2015 la tasa de mortalidad de niños y niñas menores de 5 años sea de 2 por cada mil, y la de los menores de 1 año, de 9 por cada mil nacidos vivos. Tenemos también un gran compromiso con reducir la mortalidad materna, a 2 por cada 10.000 embarazos en 2015.

El impacto del VIH/SIDA en el país es bajo, pero continuamos fortaleciendo las medidas de prevención. Sobre todo, hemos incrementado el control de las mujeres embarazadas, y desde 1998, por medio de la Seguridad Social, brindamos tratamiento antirretroviral a quienes padecen la enfermedad.

Nuestra dedicación al ambiente y el desarrollo sostenible antecede en mucho al séptimo Objetivo de Desarrollo del Milenio. Gracias a iniciativas tomadas desde hace cuatro décadas, el 25,9% del territorio nacional está bajo algún esquema de manejo o conservación ambiental; hemos recuperado cobertura boscosa; invertimos para aumentar la proporción de generación eléctrica con energías renovables y la proporción de energías limpias dentro del consumo total. Mi Gobierno está impulsando diversas iniciativas para que Costa Rica pueda alcanzar la meta de generación de energía eléctrica con fuentes 100% renovables en los próximos diez años.

También estamos trabajando por reducir los gases de efecto invernadero, y nos hemos propuesto ser un país carbono neutral.

Hoy prácticamente el 100% de la población tiene acceso a agua proveniente de fuentes mejoradas y la meta es que, en 2015, al menos el 88% reciba agua de calidad potable
. Pero queremos que esa agua, en todos los casos, llegue a viviendas dignas, mediante esquemas de créditos y subsidios para familias de ingresos bajos y medios.

Señor Presidente:

Costa Rica reconoce y ha demostrado al mundo que el desarrollo humano sostenible debe sustentarse en la gobernabilidad democrática, el Estado de derecho, la transparencia, el respeto de los derechos humanos, la paz y la seguridad; también exige una vinculación inteligente entre el crecimiento productivo, la educación, la salud, la innovación, el respeto ambiental y la reducción de la pobreza. Asumimos muy en serio estas responsabilidades y no culpamos a otros de nuestros problemas.

Sin embargo, el proceso de desarrollo humano sostenible también demanda una verdadera asociación mundial. De aquí el octavo Compromiso, que implica una cooperación internacional adecuada y eficaz. Nos preocupa que aún muy pocos países desarrollados cumplan con destinar el 0,7% del producto interno bruto a la ayuda para el desarrollo. Al mismo tiempo, si bien entendemos que dicha ayuda debe estar centrada en los países más vulnerables, no debería excluir a los de renta media que, gracias a su esfuerzo, han venido avanzando hacia mayores niveles de desarrollo, pero aún enfrentan situaciones de vulnerabilidad.

Como Presidenta de Costa Rica me angustia otro grave desafío: el del crimen organizado, en particular los carteles de la droga. Si no logramos frenar su embestida, de poco valdrán los avances en desarrollo. Desde esta tribuna de compromisos y esperanzas, hago un llamado a los países desarrollados, sobre todo los grandes consumidores de drogas, para que colaboren eficazmente con quienes padecemos un problema que no ha sido creado por nosotros.

Señor Presidente:

Por nuestro histórico compromiso con el bienestar colectivo y nuestra determinación de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Costa Rica se encuentra bien encaminada para su logro, incluso superación, en 2015.

Pero esto no basta. Nuestro esfuerzo se dirige también a la constante ampliación de oportunidades, la reducción de desigualdades sociales y regionales, la transparencia, el rendimiento de cuentas, la solidaridad y la libertad como generadora de oportunidades.

Agradezco al Sistema de Naciones Unidas su generoso acompañamiento en este proceso, e insto a todos los países a que avancemos juntos por este luminoso camino.



Google


jueves, 12 de marzo de 2009

Taller sobre gestión de cooperación internacional, desastres naturales y situaciones de emergencia. Expertos de Naciones Unidas



Expertos de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de las Naciones Unidas (OCHA), con sede en Ginebra, ofrecieron hoy un taller en el que participaron más de 50 funcionarios de varios ministerios sobre "Reforma humanitaria: coordinación y nuevos mecanismos ante desastres" para profundizar conocimientos sobre el mecanismo internacional de activación de emergencias.


La actividad fue organizada por la Oficina del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica y responde a las gestiones del Gobierno que por medio de la Cancillería se hicieron con el llamamiento de ayuda internacional emitido el pasado 13 de enero, tras la tragedia causada por el terremoto del 8 de enero de 2009.


El taller también tenía como finalidad fortalecer la capacidad de coordinación entre las autoridades nacionales y las organizaciones de Naciones Unidas, específicamente la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).


"Esta es una iniciativa que surgió primero como necesidad de la institucionalidad del país para conocer aún más sobre los principios, mecanismos y acciones de coordinación en el enfoque de Reforma Humanitaria" dijo Luiza Carvahlo, coordinadora residente de Naciones Unidas en Costa Rica.


Representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores, Salud, Agricultura, Vivienda, así como de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y de agencias de Naciones Unidas radicadas en Costa Rica fueron informados por parte de especialistas de OCHA acerca de los mandatos y procedimientos de la ONU para la atención de desastres, reforma humanitaria, mecanismos de coordinación, manejo de información y preparación para desastres, entre otros temas.


"La reforma humanitaria nos permite mejorar nuestra capacidad de respuesta haciéndola más efectiva y facilitando los procesos de coordinación entre los socios que trabajamos en las distintas etapas de respuesta y atención a las emergencias" indicó Carvahlo.


Víctor Monge, Director de Servicio Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, agradeció la cooperación de OCHA y del Sistema de las Naciones Unidas y consideró que los elementos ofrecidos durante el taller constituyen una "base fundamental para gestionar y solicitar ayuda internacional" ante situaciones de emergencia o desastres naturales.


A la Cancillería le corresponde, en coordinación, con los enlaces tanto de la Presidencia de la República, el Ministerio de Planificación Nacional, la Comisión de Emergencias e instituciones involucradas, realizar el "llamamiento de asistencia internacional".


También, en caso de emergencias, la Cancillería activa los protocolos que llevan a coordinar diversas acciones en el exterior por medio de las 34 embajadas.


La Directora de Cooperación Internacional de la Cancillería, Circe Villanueva destacó la importancia de la actividad porque "permite a las instituciones nacionales reunirse con una organización como las Naciones Unidas que tiene toda una estructura y una experiencia para enfrentar los desastres naturales, ya sea en la atención inmediata, como en los procesos de reconstrucción, considerando el objetivo más importante que es el salvar vidas a través de una buena coordinación".


Según Max Bonnel, expositor y especialista de OCHA, una tercera parte de los 900 millones de habitantes del continente americano es vulnerable a los desastres naturales. Indicó que el año pasado 10 millones de personas en América Latina resultaron afectadas por desastres y emergencias, de ellas una cuarta parte correspondió a Centroamérica.


La ayuda internacional se traduce en fondos, donaciones, equipos de respuesta, asistencia técnica y apoyos logísticos, tanto militares como civiles. "En el 2008, la ayuda humanitaria en el mundo, para atención de desastres y emergencias alcanzó los US$13 billones de dólares" dijo el experto de OCHA.

martes, 10 de marzo de 2009

Costa Rica busca modificar integración de Consejo de Seguridad NN.UU.


Costa Rica lanzó una propuesta que busca mejorar la representación y las oportunidades de los pequeños y medianos Estados de las Naciones Unidas para formar parte del Consejo de Seguridad, del que históricamente han sido excluidos.

Significará la modificación de la Carta de la ONU, y podría desbloquear las discusiones que prácticamente desde la creación de las Naciones Unidas se han venido sucediendo entre quienes exigen la ampliación de Miembros Permanentes del Consejo y quienes rechazan rotundamente esa posibilidad.

La iniciativa incluye, entre otros, el principio de rotación, tendiente a dar más oportunidades a un mayor número de Estados de ser parte del Consejo; la posibilidad de reelección para un nuevo período, sujeto sin embargo, a un procedimiento de rendición de cuentas; y una cláusula de inhabilitación que obliga a una espera de dos períodos para poder postularse para una nueva elección.

La iniciativa procura convertirse en “un punto de encuentro” entre las posiciones irreconciliables que históricamente se han manifestado y despejar posibles rutas de solución, declaró hoy el Canciller Bruno Stagno.

La propuesta costarricense fue planteada preliminarmente durante la Reunión Ministerial sobre la Reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, celebrada el 4 y 5 de febrero pasado en Roma, y a la que asistieron delegados de más de 70 países.

El país continuará propugnando por dichos cambios, dice el comunicado de la Cancillería costarricense, en ocasión de las negociaciones intergubernamentales que actualmente desarrolla la Asamblea General sobre reformas al Consejo de Seguridad. El 4 y 5 de marzo se realizaron las primeras sesiones y para el próximo 16 de marzo se abordará la cuestión del veto.

El Consejo de Seguridad está compuesto actualmente por 5 Miembros Permanentes (vencedores de la Segunda Guerra Mundial) y 10 Miembros no Permanentes (electos por dos años). Desde enero de 2008 Costa Rica integra dicho foro como Miembro no Permanente.

Las distintas propuestas sobre la membresía del Consejo insisten, por un lado, en la ampliación del número de Miembros Permanentes, y por otro, de los Miembros no Permanentes, según diferentes criterios, entre ellos, el de representación geográfica. Un histórico reclamo ha sido que África, Asia y América Latina y el Caribe están sub-representadas en relación con Europa y otros Estados occidentales.

Costa Rica ha hecho patente su oposición a una ampliación de los privilegios y ventajas de las cuales actualmente gozan los Miembros Permanentes, y de extender su membresía y permanencia a todos los otros órganos de las Naciones Unidas, lo que Costa Rica ha denunciado como el “efecto cascada”.

En este sentido, afirma que la solución de los problemas sustanciales del Consejo no pasa únicamente por un aumento del número de miembros y que una reforma que no aborde el tema de los Métodos de Trabajo no será nunca integral ni efectiva.





Google